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MARKETING DE RESPONSABILIDAD SOCIAL: EJEMPLOS CON COHERENCIA QUE NO ESPERABAS

Y NOSOTRXS TE LO EXPLICAMOS

Después de nuestro artículo revolucionario sobre la responsabilidad social en el marketing —y de levantar unas cuantas ampollas por el camino—, hoy queremos hablar de marcas que sí merecen aplauso por su comunicación, su transparencia y, sobre todo, su coherencia.

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CLOTSY BRAND

Heura no ha construido su marca para parecer responsable, sino para convertir esa responsabilidad en el centro del negocio. 

Desde Barcelona, la marca lleva años empujando una idea bastante clara: cambiar el sistema alimentario con productos 100% vegetales que reduzcan el impacto ambiental, eviten la explotación animal y, de paso, no sepan a castigo. 

Su comunicación mezcla activismo, sostenibilidad y producto de una forma bastante reconocible, y ahí está su mayor acierto: no te venden solo hamburguesas vegetales, te venden una forma distinta de comer con menos incoherencias. Además, la propia marca apoya ese relato con datos de impacto, como la reducción de huella de carbono frente a equivalentes de origen animal, y con mejoras visibles en packaging y materiales.

En NOT MY TEMPO lo tenemos claro: el marketing ético de verdad no va de postureo ni de poner cuatro hojitas verdes en Instagram. 

Va de transparencia sin filtros, de enseñar datos, informes y métricas, aunque no siempre queden bonitos. Y de tener la coherencia suficiente como para hacer lo que dices, no quedarse solo en unas palabras para quedar bien. 

Porque sí, aquí toca mojarse: asumir sacrificios reales, ganar un poco menos o gastar más si eso significa hacerlo mejor, y comprometerse a largo plazo, aunque no dé likes inmediatos. 

Todo lo demás… Se queda solo en greenwashing.

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CLOTSY BRAND

Clotsy Brand es un buen ejemplo de marca que intenta hacer las cosas bien de verdad en el ámbito de la moda. Apuesta por producción local en España y Portugal, trabaja con talleres pequeños y materiales (veganos) orgánicos o reciclados, y pone foco en la transparencia de sus procesos. 

Además, su modelo se centra en la calidad y la durabilidad en lugar de en el consumo rápido, algo poco habitual en el sector. Sin ser perfecta (porque ninguna marca lo es al 100 %), destaca por alinear bastante bien lo que comunica con lo que hace, lo que la acerca al marketing ético real.

Apuestan por una fuerte presencia en redes sociales, como por ejemplo este vídeo en el que te enseñan a leer una etiqueta de forma transparente para concienciar al consumidor mientras le dan relevancia a los valores de su marca. 

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BILLIE

Billie hizo algo que parece ridículo que hubiera que celebrar en 2019, pero aquí estamos: enseñar vello corporal en el cuerpo de una mujer en un anuncio de cuchillas.

Con Project Body Hair, la marca rompió una de las normas más absurdas y patriarcales de la publicidad de belleza: esa que permitía vender depilación sin mostrar jamás el vello que, supuestamente, había que eliminar.

Su mayor acierto está en normalizar algo tan básico como el cuerpo real. Pero hay más: Billie no demoniza el vello corporal para empujarte a comprar más productos de depilación (que, literalmente, es lo que vende), sino que lo muestra con naturalidad y deja claro que no depilarse también es una elección válida y respetable.

Y eso coloca su responsabilidad por encima de la venta inmediata. Una narrativa arriesgada, sí, pero también necesaria para acercar cada vez más el marketing feminista  a la vida real.

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YOSOY

YOSOY no es una marca de productos vegetales cualquiera. Su plataforma “Acciones de cambio” habla de etiqueta limpia, reducción del desperdicio alimentario y transformación social, y la marca se presenta como una alternativa vegetal “más ética y sostenible”.

Es un gran ejemplo de cómo convierten su propósito en mensaje de marca, no en un simple sello verde puesto al final del packaging.

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VESICA PISCIS FOOTWEAR

Aquí hay algo más interesante que el típico “somos sostenibles”. La marca trabaja calzado vegano, hecho en España, con materiales orgánicos y reciclados, y además tiene acciones concretas como modelos vinculados a causas animales por la liberación animal; por ejemplo, en la línea Compasión Animal dan apoyo económico al mismo santuario valenciano del que lleva su nombre. 

Esto ya no es solo branding eco: es causa + coherencia + producto + narrativa.

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HOLALUZ

Holaluz es de esas marcas que no pueden separar su marketing de su propósito porque, directamente, su negocio va de eso: acelerar la transición energética. 

Su comunicación gira alrededor de la energía 100% renovable, el autoconsumo y esa idea de convertir los tejados en una fuente de energía más limpia, descentralizada y accesible. Y ahí está su fuerza: no se limita a vender luz, vende un cambio de modelo. En un sector tan dado al lenguaje plano y a la letra pequeña, Holaluz ha conseguido construir una narrativa bastante reconocible alrededor de sostenibilidad, innovación y descarbonización.

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CLOTSY BRAND

Clotsy no intenta colarte la sostenibilidad como un adorno bonito al final del discurso. La pone en el centro: producción en talleres de España y Portugal, materiales orgánicos y reciclados y una comunicación que, al menos, intenta explicar mejor de dónde sale la ropa y bajo qué lógica se fabrica. 


Su fuerte está en esa mezcla de cercanía, transparencia y coherencia.

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FRESHLY COSMETICS

Freshly Cosmetics ha sabido hacer algo que no siempre pasa en cosmética: convertir la sostenibilidad en parte del posicionamiento sin que parezca un parche puesto a última hora. 

Su comunicación gira alrededor de fórmulas con más de un 99% de ingredientes naturales, cosmética vegana, ausencia de ingredientes como sulfatos o siliconas y una apuesta bastante visible por envases reciclables y materiales como vidrio, aluminio, cartón o madera. 

En su caso, la responsabilidad no aparece como un extra para quedar bien, sino como una pieza central del relato de marca.

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